Lo sobrenatural: el bosque de Rubenimichi

Margaret Lanterman, Lady Leño, decía que en aquel famoso pueblo de la televisión, marcado por la desgracia y rodeado de secretos, ocurrían muchas historias. Algunas tristes y otras divertidas, algunas de locura, otras de violencia, muchas corrientes… Pero, según contaba, todas tenían un toque de misterio en torno al bosque, ése ente poderoso que todo lo comprende y que "está más allá del fuego".

Rubenimichi es un maravilloso y raro ejemplar de vegetación en el bosque del arte nacional. Algo así como una secuoya cubierta de liquen y poblada de helechos. Es inusual ver semejante fusión entre tres artistas que convivan con un solo espíritu. Y tan singular como un injerto de especies vegetales diferentes y complementarias, unidas en un proyecto creativo como el suyo: sólido, perenne y fructífero.

Si cortáramos en sección el tronco de este fenómeno natural que es Rubenimichi, fijaríamos el anillo más pequeño en 1996, fecha en la que Michi y Rubén, dos solitarias semillas, se encuentran para comenzar a desarrollar una obra pictórica que no ha cesado ni un momento de crecer en estos dieciséis años. Menos aun a partir de la adhesión de Luisjo en 2002, el último esqueje en brotar.

Desde entonces han participado en multitud de exposiciones colectivas e individuales, y colgado sus obras en galerías como La Fresh Gallery en Madrid, La luz de Jesús en California, o Mondo Bizarro en Roma; compartiendo espacio con artistas internacionales de la talla de Mark Ryden, Todd Schorr, Ron English o Tara McPherson y otros grandes nacionales como Sergio Mora o José Luis Serzo.

La acumulación de metáforas botánicas desplegada arriba sólo se entiende en el marco de su último trabajo: “Sobrenatural”, la que será su primera exposición individual en Barcelona y que se presentará en noviembre en la librería y galería de arte Mutt.

“Sobrenatural” es un proyecto que ahonda en las mágicas relaciones entre tiempos ancestrales, vivencias extra sensoriales y personajes inquietantes camuflados en la espesura del bosque, mezclados en historias que la sabia naturaleza guarda como un secreto enterrado y, que a veces, nos muestra en sutiles fogonazos de revelación.

Esta exposición surge de un estrecho contacto con el campo. Ha sido gestada en su totalidad en un pequeño refugio perdido en la sierra, con Rubenimichi rodeados de vegetación agreste e inspiradora y vivida de forma intensa. Podríamos pensar que “Sobrenatural” tiene un punto de cuento de hadas, sí, pero escrito bajo la minuciosa mirada de una enciclopedia natural y recreado a través de su particular universo visual, siempre provisto de un aura de pesadilla, inquietante y de trasfondo oculto. En él reconocemos esa visión panteísta de una naturaleza sagrada (por momentos temida), venerada en un culto de ritos y extraños juegos.

Las pinturas de “Sobrenatural” poseen un punto tétrico que se infiere en la solemnidad de las figuras plasmadas, expuestas a un frío análisis determinista en el que, sin embargo, irrumpe de forma esplendorosa la magia de la naturaleza y todas sus connotaciones fantásticas.

En sus exploraciones, Rubenimichi encuentran plantas antropomorfas, vivas y acechantes, miradas ocultas que persiguen a los caminantes, seres en mutación abandonando la crisálida, o mujeres acunando leños, como la madre de Little Otik, aquella historia basada en un viejo cuento popular en el que un matrimonio sin hijos adopta y cría el tronco de un árbol.

Todas son distintas manifestaciones de esa creencia en torno a las energías sobrenaturales que emergen de las montañas y sus moradores, con una latencia que desprende a la vez belleza y peligro. Son los mitos (antiguos y modernos) que nos muestran la extraña relación entre la vida humana y el poder tenebroso de la madre naturaleza. Mitologías y supersticiones en torno al bosque y su mágica influencia que estos pintores profesan entendiéndolas como la única religión posible, la única y verdadera.

Rubenimichi nos traen en estas tablas (casi retablos) narraciones o cuentos premeditadamente confusos, historias en las que se mezclan todos los elementos de un mundo latente a los que ya nos hemos referido: sueños, materias, recuerdos, miedos y revelaciones, ocultos bajo la tierra y las hojas de un bosque de cuento, es decir, un bosque en el que se pierden los niños.

Podríamos decir que lo “Sobrenatural” aflora de lo “bajonatural” en este gran santuario de sabiduría y misterio que se refleja en los árboles, las plantas y el terreno que habitan. Y que no es sólo el depositario del conocimiento más mágico, sino una constante fuente de la que brotan todas las sensaciones, las más luminosas, las más oscuras y los sucesos más insólitos.


Nota de prensa para la exposición "Sobrenatural" de Rubenimichi en Mutt, Barcelona, 2012.


Rubenimichi
Mutt