Aparentemente....


Aparentemente podría ser sencillo, pero todo se vuelve oscuro y complejo al revivirlo, sobre todo aquellas historias que jamás recordaríamos si no fuera bajo el morboso sortilegio de la memoria auditiva y de las imágenes que crean, en el pozo del alma, algunos sintetizadores... Nacen con la oscuridad de los grandes misterios, insondables, incomprensibles y se reencarnan en canciones eternas.

Así funciona.

Hay exactamente 14 temas en este disco, todos electrónicos, todos con guitarras, todos tristes y poéticos, perfectamente construidos, edificados con largas o breves historias. La del adolescente que se quedó inmóvil al ver la cerilla ardiendo en su mano, la de la soledad del joven artista convertido en actor porno amateur; la del borracho que mató un husky más por envidia que por placer, la de la copa de absenta con su delicada cuchara, la del chico enfermo, la impactante canción sobre cómo la ketamina deforma los rostros de los adictos...

La de los treinta y siete suicidios fallidos de una relaciones públicas, la de la rara belleza de la chica que trabaja en Pontejos, rodeada de telas y pasamanería, con los cordones, las borlas, los flecos de oro y plata. Y unas cuantas más. Pero yo, yo me acuerdo sobre todo de mis dos favoritas: la canción de las tetas más bonitas de Madrid, y una que se llama "Te recordaré siempre"...

Hasta que se acaba.

Sí, el disco es bello, hipnótico, engancha mágicamente en su fría sinceridad y te hace recapacitar disfrutando de perfectas melodías, pero da un poco de miedo cuando lo pinchan en los sótanos o

se baila

en luminosas pistas de baile.

Texto e ilustración propia para el fanzine JHH #1, editado por Claudio Jiménez, Madrid, 2011.


JHH FANZINE
Claudio Jiménez